miércoles, 30 de mayo de 2012

Relato del horror y amenazas a los testigos

En el primer juicio por violaciones a los derechos humanos que se realiza en Santiago del Estero, la ex detenida contó cómo fue secuestrada en 1975, luego violada y torturada. Señaló a Musa Azar y otros policías como responsables.

La última testigo del primer juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en Santiago del Estero denunció que el ex jefe de Inteligencia provincial durante el gobierno de Carlos Juárez, Antonio Musa Azar, junto a otros hombres que fueron efectivos de esa fuerza en aquella época, la detuvo en enero de 1975, la mantuvo cautiva en la Dirección de Informaciones Provinciales (DIP) y la torturó: “Perdí un embarazo de tres meses y fui violada tras sufrir un desvanecimiento durante una sesión de torturas en un sótano de la Dirección de Informaciones Provinciales (DIP), más conocida como SIDE”, contó ayer en una nueva audiencia del juicio, ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Santiago del Estero.

Cristina Torres es una ex presa política y hoy preside, en la provincia, la Asociación por la Verdad, la Memoria y la Justicia. Su relato se centró en lo que vivió desde más de un año antes del comienzo de la última dictadura, en el marco de la causa que juzga a diez represores (nueve policías y un militar) por 44 casos que incluyen los delitos de homicidio calificado, torturas y privación ilegítima de la libertad.

Durante su declaración, Torres contó que tenía 22 años y estudiaba Sociología cuando, en enero de 1975, durante el gobierno constitucional de Carlos Juárez en la provincia, fue detenida por un grupo de policías integrado por Musa Azar, Tomás Garbi, Roberto Díaz –que se encuentra prófugo– y Leopoldo Sanchezal, todos imputados en el juicio, y trasladada a la DIP, conocida como “la SIDE santiagueña”.

“Apenas llegué a la DIP, comenzaron las torturas, me introducían la cabeza en una pileta con agua de un baño, además de tirarme de los cabellos, los pezones. A causa de ello, perdí mi embarazo, que era el primero y muy deseado por la pareja”, dijo. También mencionó que le aplicaron picana eléctrica en la boca, los oídos y los pechos y que la quemaron con cigarrillos en diversas partes del cuerpo.

Durante su cautiverio, Torres dijo que pudo reconocer a los estudiantes universitarios Cecilio Kamenetzky y Mario Giribaldi, ambos desaparecidos, quienes “se encontraban en un estado deplorable por las torturas”. “Una noche, Giribaldi, como anunciando su final, me pidió que, si salía viva, buscara a su pequeña hija y le dijera que la quería mucho y que le pedía perdón por lo que iba a pasar”, recordó Torres entre lágrimas.

Tras un breve paso por la Escuela de Policía y una incomunicación de veinte días, Torres recordó que en la cárcel de mujeres fue interrogada por el entonces juez Santiago Grand. “Ese juez me interrogó en presencia de mis torturadores, Musa Azar y Ramiro López, obligándome a firmar que estaba presente mi abogado defensor, cuando en realidad no lo dejaron ingresar.”

Ahora de 59 años, la mujer denunció que en esa cárcel fue “manoseada por el entonces ministro de Gobierno, Robín Zaiek, que con frecuencia hacía sacar a chicas adolescentes detenidas por contravenciones para participar de fiestas privadas”. También detalló los permanentes castigos y malos tratos a los que fueron sometidas en la cárcel de mujeres por guardiacárceles, entre las que mencionó a Marta Villalba, Marta Castillo y Marta Cejas, esta última ex mujer del represor Musa Azar.

Torres mencionó en su testimonio a la monja Ana María Betani como una persona que visitaba a las detenidas y “mantenía informados” a sus familiares a costa de vejaciones, como cuando “fue desnudada y tocada”. “Todo lo contrario fue el cura (Carlos) Marozzi, capellán del Ejército, que únicamente nos visitaba para decirnos que teníamos que decir qué actividades realizaban nuestros compañeros”, añadió.

Ayer también declaró Ana Giribaldi, hija del estudiante desaparecido, y pidió que los represores de la provincia “rompan el paco de silencio”.

Las amenazas a testigos

El juez federal de Santiago del Estero, Guillermo Molinari, identificó a través de fotos a tres personas que amenazaron a testigos del juicio por delitos de lesa humanidad. Mediante un oficio enviado a la presidenta del Tribunal, Graciela Fernández Vecino, el juez envió las fotos de los agresores, cuyas identidades no fueron reveladas. Las personas que profirieron amenazas aparecen en las tomas con acreditaciones que oportunamente fueron otorgadas por las autoridades judiciales. En la misma audiencia se dispuso que se arbitren medidas de seguridad para prohibir su ingreso a las audiencias.

jueves, 24 de mayo de 2012

Las víctimas testimonian con dignidad, los represores se "desmayan"

La tortura es duradera y definitiva", contó una ex presa política santiagueña
Gladys Lois fue secuestrada por Musa Azar durante el gobierno de Carlos Juárez, antes del golpe de 1976. Una tucumana desaparecida.

"El monstruo mayor es Musa Azar", djo el hijo de un abogado santiagueño desaparecido

La ex presa política Gladys Lois calificó de "duradera y definitiva" a la tortura que sufrió durante gobierno constitucional del ex gobernador Carlos Juárez, antes del golpe militar de 1976.

"La tortura recibida es duradera y definitiva. Me detuvieron 18 días antes de nacer en cautiverio mi hijo, Gustavo, que hoy es un excelente abogado y persona", dijo Lois al declarar en el juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en Santiago del Estero.

La docente universitaria recordó que fue apresada por Musa Azar y los militares Carrasco y Balecich, y que durante su detención fue visitada por los funcionarios judiciales Luis Eduardo López, actual camarista de la justicia federal, y Santiago Olmedo, que integró el tribunal en el caso María Soledad Morales, en Catamarca.

"Querían canjear la libertad a costa de sometimiento, en mi caso que desmintiera una solicitada con críticas al gobierno durante las inundaciones y en otra, para que mi familia, que eran todos radicales, hicieran campaña para el gobernador Juárez", añadió.

En otro pasaje de su testimonio, Lois recordó que tras el nacimiento de su hijo en cautiverio fue visitada por "el sacerdote Marozzi para decirme que podía tenerlo seis años a mi hijo en la cárcel y al día siguiente que se había equivocado y que en realidad eran seis meses”.

"Nuestra vida no valía nada y en ese contexto estaba el cura Marozzi", agregó, al referirse a las periódicas visitas del religioso cuando se encontraba detenida en la cárcel junto a Cristina Torres, Mary Acosta, Sara Ponce, Carmen Morales, Susana Habra, Graciela Ninich, Inés Fornés, Mercedes Yocca, María Eugenia Ruiz Tabeada y otras adolescentes.

Sobre los tormentos sufridos, Lois sostuvo que la tortura "busca silenciar y hacernos callar". Durante varios días permaneció con su hijo en una pequeña celda, que se cerraba a las 7 de la mañana y se abría a la 7 de la tarde.

Una profesora de Filosofía tucumana
En la misma audiencia, que se interrumpió algunos minutos para que un equipo de emergencia atienda a los represores Juan Bustamante y Tomás Garbi por picos de prisión, también prestaron declaración las hermanas de Ana Mrad de Medina, que desapareció el 21 de noviembre de 1975.

En sus testimonios, Alba y Rosa Mrad, recordaron que la profesora de Filosofía, oriunda de la localidad tucumana de Simoca, fue detenida en inmediaciones de la capital santiagueña, junto a la abogada Graciela Lescano. En su relato, las mujeres hicieron referencia a que su padre "tuvo que pagar a funcionarios de la Justicia Federal de Tucumán montos similares a 10.000 pesos para tener información de nuestra hermana".

"La abogada Lescano nos contó que tras ser detenida en la calle, fue trasladada al Batallón de Ingenieros de Combate 141 y de ahí a Santo Domingo, en el que fue torturada", recordaron. Para finalizar, indicaron que "tras los apremios, Ana, que era intelectual y amaba a los pobres, fue trasladada al Hospital Regional y estimamos que allí murió por las torturas"

martes, 22 de mayo de 2012

Conmovedora historia de amor de pareja que sobrevivió al horror

TESTIMONIOS. Ponce y Cavallín se exiliaron en EE.UU, huyendo de la represión y donde contrajeron matrimonio y formaron su familia.

Sara Alicia Ponce y Miguel Angel Cavallín tienen una historia de amor que lleva ya casi 40 años y que pudo sobreponerse al horror de la represión que sufrieron ambos por ser seres pensantes y tener inquietudes políticas y sociales, en una época dura.

Ambos fueron detenidos, acusados falsamente de militar en la guerrilla (ella) y en un partido de izquierda (él), el 11 de junio del 75. Ese día, por la mañana, Cavallín fue informado por la familia de su entonces novia -con quien planeaba casarse en agosto de ese año- que ella había sido secuestrada por gente de la DIP. Desesperado, buscó información para dar con ella. A la tarde, él fue detenido por la misma gente y llevado al DIP donde estaba su novia.

En medio del encierro y la locura del terror, él tuvo una dramática visión, cuando observó a su novia en el patio del DIP, amenazada por un policía que le apoyaba una pistola en la cabeza. Ya en prisión los dos, se intercambiaban cartas de amor cifradas, incluso con poemas, a través de sus madres. Cuando fueron liberados, en abril del 80, coincidió que ambos fueran exiliados en la misma ciudad de Estados Unidos, Oklahoma donde construyeron su familia.
 

Repudian la actitud de un imputado

Víctimas denuncian que Azar Curi "armaba las causas" y luego los torturaba en el DIP
El abogado querellante de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Héctor Carabajal, repudió la actitud del ex policía Juan Bustamante, imputado en la Megacausa, por haber intentado un careo o realizar preguntas a través de su abogado a una de las víctimas.
Carabajal expresó  que “no se puede poner al testigo víctima en situación de revictimización o de revivir un trauma en el sentido de que aquel que lo torturó y violó su dignidad, aquel que cometió los crímenes más atroces contra la víctima, tenga la oportunidad de preguntarle directamente o a través de su abogado en un careo; esto ha sido rechazado en todos los tribunales del país”.
Desde la Secretaría de Derechos Humanos, dijo Carabajal: “Siempre nos vamos a oponer a los careos en el sentido de que ‘es imposible en estos casos particulares de juicios de lesa humanidad, en los cuales la principal prueba por la particularidad con que fue llevada la represión, son los testigos víctimas”.

Testigos revelaron en sus declaraciones que el represor y sus colaboradores se encargaban de armar los escritos en los que los detenidos reconocían delitos de subversión.
ACUSACIÓN. Ponce contó que en su caso, Azar Curi le imputaba que era jefa de una célula guerrillera a pesar de que la joven reiteraba su inocencia.

 Gimena: "Las víctimas declaraban frente a la persona que torturaba"
Publicado el 16/05/2012 - Sobrevivientes del terrorismo de Estado denunciaron que Musa Azar Curi “armaba las causas” y que luego los torturaba en el Departamento de Informaciones Policiales para que firmen los escritos que preparaba él junto con sus colaboradores, reconociendo delitos de subversión.
Así lo señalaron en sus testimonios Sara Alicia Ponce y Miguel Cavallín, quienes fueron secuestrados en su juventud por los hombres a cargo de Azar Curi, en junio del 75 y que luego se exiliaron en EE.UU., a fines de los 80, huyendo de la represión y donde contrajeron matrimonio y formaron su familia.
Sus testimonios abrieron la cuarta jornada del juicio de la Megacausa de Derechos Humanos, en el que se busca develar 44 casos de secuestros, torturas y homicidios seguidos de desaparición, cometidos antes y después de la dictadura en la provincia.
Ponce contó que en su caso, Azar Curi le imputaba que era jefa de una célula guerrillera a pesar de que ella reiteraba su inocencia en cada oportunidad que tuvo de declarar.
Al relatar su calvario a manos de los represores, dijo que durante su cautiverio en Santiago, pasó por el DIP, donde estuvo horas a oscuras y mirando una pared, y que luego el fallecido policía Noli García, la tuvo 5 horas apuntándole la cabeza con una pistola, bajo la amenaza de que “si me dormía me mataba”. Contó que tras pasar por la Cárcel de Mujeres, fue trasladada al Penal de Devoto, desde donde fue liberada en el año 80 tras ser condenada por actividades subversivas.
Como particularidades, contó que en el DIP estaba custodiada por un perro, que ante cualquier movimiento gruñía y amenazaba con atacarla. “Estados Unidos fue condenado por custodiar a presos iraquíes con perros, se ve que Musa estaba adelantadísimo en los métodos de tortura”, dijo Ponce. Además recordó que Marta Cejas, a quien se la señalaba como pareja del represor, era la encargada de manejar a las presas políticas en la Cárcel de Mujeres.
Ponce y Cavallín recalcaron que las causas armadas, luego eran avaladas ilegalmente por los funcionarios judiciales federales de aquel entonces. “Ya estábamos condenados desde el día en que nos iban a buscar”, sostuvo Ponce.
 
Estremecedor
Durante la tarde, los testimonios más estremecedores estuvieron a cargo de Walter Bellido y Margarita Urtubey, a los que se sumaron los de la profesora de la Unse y la UBA, Inés Izaguirre; el ex policía, Miguel González y Hebe Juárez de Urtubuey, quien tuvo a su marido y su hija secuestrados.
En su relato, Margarita Urtubey brindó detalles de los nueve meses en los que estuvo presa con datos escalofriantes. En ese marco, reveló que la hermana religiosa Aldina (recientemente fallecida) “tuvo que sufrir humillaciones y vejámenes” cuando iba a visitarla a la cárcel por parte de Hugo Badessich, quien se desempeñaba al frente del Servicio Penitenciario.
Los dichos fueron confirmados por su madre, Juárez de Urtubey, quien expresó que la religiosa “soportó todas esas humillaciones porque era la única persona que podía conseguir saber cómo estaban nuestras hijas”.
 
Por su parte, el doctor Walter Bellido narró las circunstancias en las que fue detenido en tres oportunidades por parte de personal del DIP. Durante su paso por el centro clandestino de detención, contó que lo que más lo impresionó fue “el estado lamentable de Mario Giribaldi (actualmente desaparecido), no coordinaba, estaba mal física y psíquicamente”.

domingo, 20 de mayo de 2012

El Dr. Luis Santucho relató su visión sobre algunos testimonios de las víctimas

“Los relatos del juicio forman parte de nuestra memoria histórica”

El abogado valoró la valentía del relato de los testigos en el juicio.
En el marco de la “Megacausa”, que dio comienzo días atrás, en busca de encontrar a los responsables de los crímenes de lesa humanidad que cometió el terrorismo de Estado, incluso antes del golpe del 24 de marzo de 1976, el Dr. Luis Horacio Santucho manifestó que “los santiagueños estamos asistiendo a un juicio histórico y a un relato del horror”.
Ante la crudeza de los testimonios hasta aquí escuchados, el abogado dijo sentirse identificado desde lo afectivo con muchos de los testimonios de los compañeros que están brindando su argumento de los maltratos que vivieron”, expresó.

 Conocer la verdad
El abogado recordó el día en que se presentó Blanca López de Saracco, como algo muy fuerte durante el juicio.
“Ella, en cierta manera, estaba representando a todos los padres y madres que hoy no pueden estar presentes”, consideró sobre su declaración ante la Justicia, como así también rememoró el relato de una testigo que contó detalles del abuso sexual que había sufrido.
“Seguramente, esta persona es la primera vez que lo pudo decir, más allá de las personas de confianza que conocieron su calvario”, resaltó impactado por la fuerza de los testimonios.
Santucho reconoció que el juicio será importante para que nuestra sociedad entienda lo que pasó, por lo que consideró que “el relato de algunos compañeros muestra la cara de la discriminación que han sufrido cuando en aquellos años la sociedad santiagueña se mantenía cómplice”.
Santucho dijo, además, que por muchos motivos en la época del juarismo tuvo que escuchar algunos de los testimonios que pudo oír durante el juicio y cuando estuvo al frente de la Oficina Antiimpunidad en la provincia, con la presentación de carpetas con casos que sirvieron de base a la intervención federal.
“De alguna manera hay que reconocer que los relatos que estamos escuchando en el juicio forman parte de nuestra memoria histórica”, destacó el abogado, como algo necesario a salir a la luz.

Sostuvo también que como ocurrió en muchos juicios por delitos de lesa humanidad, “son muchos los testigos que después de dar su testimonio, comienzan luego a recordar más cosas que estaban guardadas en el inconsciente”, resaltó como uno de los detalles que también se presentaron en algunos testigos de la “Megacausa”.

Un estremecedor relato

Ex presa dijo que fue abusada por represor
Sucedió cuando tenía 17 años de edad. Delante del Tribunal lo llamó “repugnante”.

“Ser opositor a Juárez era como ser subversivo”

El estremecedor y conmovedor relato de una mujer que contó, después de 36 años, que fue brutalmente abusada sexualmente por uno de los imputados provocó impacto en los integrantes del Tribunal Oral Federal y el resto de los presentes en el salón donde se desarrolla el juicio por delitos de lesa humanidad ocurridos en Santiago del Estero.

Alcira Chávez, una mujer con una gran fortaleza, habló y contó con detalles los tormentos que sufrió y las vejaciones a las que fue sometida mientras estuvo detenida en las oficinas del DIP. Esta mujer era hija de un enfermero que trabajaba para Casa de Gobierno.

Secuestro
Alcira fue detenida cuando tenía 17 años. Era una joven estudiante a la que le gustaba el trabajo social y, en ese entonces, realizaba una loable tarea cuando brindaba ayuda a los más necesitados que habían sufrido las consecuencias de la inundación. “Parece ser que a un grupo de personas le molestó que yo hiciera eso”, recordó Chávez. “La noche del 21 de enero llegaba a casa y fui abordada por Ramiro López, Tomás Garbi y Juan Bustamante”, contó Alcira.

Con lágrimas en los ojos y una voz quebrada, recordó que Francisco “Paco” Laitán “le tocó los pechos”. “Luego me pasaron a un cuarto y pusieron un reflector delante de mi. Un señor se acercó y me preguntó en qué andaba. Si leía las revistas El Combatiente y Estrella Roja”, confesó. Durante su detención sufrió diferentes clases de torturas. “Me golpeaban en los oídos y la cabeza estallaba. Me di cuenta de que era Ramiro López y esa era su especialidad en las torturas”, dijo.

En medio del testimonio recordó que Musa Azar le pegó una cachetada “que hasta el día de hoy me duele”, indicó.

Alcira volvió a quebrarse cuando recordó que la habían destinado a un sótano del DIP, “pensé que estaba aliviada, pero, lamentablemente, no fue así”. Con su voz destruida dijo: “En el sótano fui abusada sexualmente por el repugnante “Paco” Laitán. Yo gritaba, pero nadie me escuchaba”.

 Mientras Chávez confesaba semejante atrocidad, Laitán sólo se limitó a bajar la mirada, en dirección al piso, y no emitió ningún tipo de gesto.

 La ex presa política también lo llamó “cobarde” porque “regresaba cuando tenía los ojos vendados”. “Hasta el día de hoy siento la transpiración y el perfume repugnante que tenía (Laitán) esa noche”.

En noviembre del año 76 fue trasladada al Penal de Villa Devoto, provincia de Buenos Aires, donde permaneció detenida hasta el año 81, donde recuperó la libertad.

La testigo víctima pidió perdón a sus hijos que estaban presentes en la sala de audiencias, en el cuarto piso de Tribunales de la provincia, por haber revelado el macabro episodio que sufrió a manos del ex policía Laitán y que su familia no conocía. 
La mujer, quien expresó el profundo amor por sus hijos, remarcó que con su testimonio esperaba que se haga justicia, para que las “injusticias que cometieron (los acusados) no vuelvan a ocurrir”. También cargó contra las autoridades judiciales de aquel entonces y cuestionó que algunos imputados hayan formado parte de la Policía al retorno de la democracia.

viernes, 11 de mayo de 2012

Revelan que el predio militar de Santo Domingo fue utilizado como centro clandestino de detención

El ex agente de policía detalló que sabía que “camiones del Ejército llevaban bolsas de cal y tambores de gasoil” al predio y añadió “que en los dormitorios, los detenidos escribían sus nombres en las paredes”.
Revelan que el predio militar de Santo Domingo fue utilizado como centro clandestino de detencion
IMPUTADO. Bustamante está acusado por los delitos de "privación ilegítima de la libertad, torturas y tormentos".
ADEMAS
 Para Rodríguez, que Bustamante intente despegar a Azar Curi "desmerece su voluntad de declarar"

 "Aquí hay un pacto de silencio entre todos y la cabeza es Musa"
 "Creemos que tiene más información, esperemos que la aporte en el proceso"
En la tercera audiencia del juicio de la Megacausa por delitos de lesa humanidad a 44 personas que se lleva adelante en los Tribunales de Santiago del Estero, el ex agente de policía Juan Bustamante reveló que el predio militar de Santo Domingo fue utilizado como centro clandestino de detención. El ex miembro de la fuerza de seguridad local, fue el primero de los imputados en prestar declaración durante la tercera audiencia desarrollada en el auditorio del Palacio de Tribunales.

En su extensa declaración, Bustamante denunció que uno de los principales centros clandestinos de detención “funcionaba en la localidad de Santo Domingo”, el campo de adiestramiento militar abandonado distante a 25 kilómetros de la capital santiagueña.
Consultado sobre si conocía el destino que tuvieron los detenidos, el ex policía señaló que “los conscriptos de esa época nos comentaban que camiones del Ejército solían llevar bolsas de cal y tambores de gasoil; ustedes saquen sus propias conclusiones” y describió que “en los dormitorios, los detenidos escribían sus nombres en las paredes”.
El ex policía recordó que “el lugar también fue visitado por Bussi y Menéndez y allí deberían realizarse excavaciones y citar a soldados que estuvieron ahí a partir de 1976”.
Asimismo añadió que “dos veces al año, Bussi, Menéndez y Sánchez se reunían en el Batallón de Ingenieros de Combate 141 y se disputaban el poder ante el presidente (Jorge Rafael) Videla de acuerdo al que tenía la mayor cantidad de prisioneros”.

Brazo ejecutor
En otro tramo de su testimonio, que fue incorporado a la causa, Bustamante responsabilizó a militares del Ejército Argentino de ser el “brazo ejecutor” que tenía Domingo Bussi en Santiago del Estero.
Bustamente se dirigió a Héctor Carabajal, uno de los abogados querellantes e hijo de uno de los desaparecidos, al sostener que “si supiera de alguna pista se lo diría doctor, porque a mí me gustaría que todos tuviesen un lugar al que puedan visitar sus familiares”.
Por último Bustamante solicitó resguardo para su vida y la de sus familiares, debido que “a partir de hoy corren peligro”, a lo que el tribunal accedió.
Más declaraciones

El subjefe de la Dirección de Información Provincial de Santiago del Estero (DIP), Miguel Tomás Garbi, señaló “la policía estuvo subordinada al Ejército”.
Tras detallar algunos hechos policiales de la época que los relacionó a las diferencias entre Bussi y el gobierno de turno, Garbi acusó al Ejército de ser “los responsables de las desapariciones y secuestros ocurridos en Santiago”.

Por su parte, el oficial Ramiro López Velloso confirmó las declaraciones de Bustamante y Garbi y dijo que “en Santiago no hubo abortos ni niños desaparecidos, tampoco se removió las entrañas de los padres, hermanos e hijos de los desaparecidos”.
Los restantes imputados, Carlos Capella, Rolando Salvatierra, Eduardo Bautista Baudano y José Gregorio Brao, que llegaron a juicio gozando del beneficio de libertad, se negaron a prestar declaración. Idéntica actitud asumieron Musa Azar Curi, Francisco Antonio Laitán y Jorge D`Amico.

Las audiencias seguirán la próxima semana, para el martes a las 10 de la mañana, se esperan los testimonios de parte de los más de 200 testigos con que cuenta la causa.